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La regla de prolongación: un segundo referido reinicia el reloj del primero

Esta es la cláusula menos citada del programa y una de las más útiles para quien recomienda con cierta regularidad: un referido nuevo no prolonga solo los créditos que trae. Empuja la fecha de caducidad de todo el saldo.

La regla, en una frase

Cada concesión de créditos fija una caducidad nueva a 12 meses, y esa caducidad se aplica al saldo entero, no solo al tramo recién acreditado. El saldo no caduca por capas: caduca de golpe, en la fecha heredada de la última concesión.

Cronología trabajada

Una cuenta recibe su primera concesión el 15 de marzo de 2026. La caducidad queda entonces en marzo de 2027. La misma cuenta recibe una segunda concesión el 10 de septiembre de 2026: la caducidad de todo el saldo pasa a septiembre de 2027. Los créditos de marzo ya no caducan en marzo — se los ha llevado la fecha nueva.

Una tercera concesión en febrero de 2027 volvería a empujar el conjunto a febrero de 2028. Quien consigue un referido con éxito al menos una vez al año no ve caducar un crédito nunca, sin haber gastado nada.

Lo que la regla no hace

No crea créditos, no eleva el tope anual y no se aplica al crédito de Supercarga en kilómetros, que mantiene su propia ventana, más corta. Confundir las dos cosas lleva a un error caro: creer que un referido nuevo salvará unos kilómetros a punto de caducar. No los salva.

Por qué nadie lo cuenta

Porque la mayoría de las páginas de referidos están escritas para un comprador que compra una vez, no para quien acumula a lo largo de varios años. Y es justo en ese plazo largo donde la cláusula se vuelve determinante: cambia la estrategia de gasto de un saldo.

La consecuencia estratégica

Sin esta regla, lo racional sería gastar rápido por miedo a la caducidad. Con ella, quien tiene motivos para pensar que llegará otro referido durante el año puede esperar a un gasto que tenga sentido — un accesorio que hacía falta, parte del precio de un coche futuro — en lugar de convertir a toda prisa en carga un saldo que habría aprovechado mejor de otra forma.

Lo contrario también es verdad y conviene decirlo sin rodeos: quien no tiene ninguna perspectiva de otro referido tiene una fecha firme. Para esa persona la regla de prolongación no existe, y el único cálculo que cuenta es cuál es el mejor gasto posible antes del plazo.

Cómo comprobar la caducidad real

En la aplicación, el saldo y su fecha de caducidad están en el mismo sitio que el historial de recomendaciones. Es esa fecha mostrada la que manda — no un cálculo a mano desde una concesión antigua —, precisamente porque la regla de prolongación puede haberla movido sin aviso.

Una precisión de vocabulario

«Referido con éxito» no significa «enlace pulsado». La recompensa nace de una transacción llevada a término, y la concesión viene después. Un enlace compartido cien veces sin pedido detrás no prolonga nada, y tampoco consume plaza del tope de 10 por año natural.

El resumen

Créditos: la caducidad se hereda de la concesión más reciente, para todo el saldo. Kilómetros: contador propio, más corto, sin prolongación. Tope: por año natural. Tres mecanismos distintos que la mayoría de las guías resumen en un solo «12 meses» — y ahí es donde pierden la mitad de la información.

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